10 mayo

Juan 14, 27-31a:

"La paz os dejo, mi paz os doy". 


La paz que buscamos entre los países, entre los distintos grupos políticos, entre nosotros mismos, muchas veces nos la da un tratado o un pacto que en cualquier momento se puede quebrar y romper. 

La paz que a veces tenemos entre nosotros mismos la puede dar un equilibrio de fuerzas que guardamos para no herirnos pero que también se puede quebrar y romper en cualquier momento. 

La paz que mantengo conmigo mismo me creo que muchas veces me la va a dar la ausencia de problemas. 

Pero la paz que Jesús me da y nos da es otra cosa. 

No se basa en un tratado ni en un equilibrio de fuerzas ni en ninguna ausencia de problemas. 

La paz que nos da Jesús se basa en la verdad, en el amor, en la justicia, en el perdón, en la libertad, en la limpieza de corazón y en todos los demás valores del Evangelio. 

Pide hoy para tí y para todo el mundo la paz que nos da el Señor. 

Pide esa armonía que nos hace sentirnos en paz con Dios, con toda la naturaleza, con todos los hombres y con nosotros mismos. 

Que hoy y siempre la paz del Señor esté contigo. 

Buenos días.


Miércoles 10 de mayo

¡Buenos días a todos!

Comenzamos este ratito de oración, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea,

pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza; 

a Ti, celestial Princesa, Virgen sagrada María,

te ofrezco desde este día alma, vida y corazón.

¡Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía!


María, nuestra Buena Madre siempre estará ahí para nosotros.

Avemaría:





¡Feliz día!


9 de mayo

Juan 14, 7-14:

"Felipe dijo a Jesús: "Señor, muéstranos al Padre y nos basta". Jesús le replica: "Hace tanto que estoy con vosotros, y no me conoces, Felipe?. Quien me ha visto a mí ha visto al Padre".


Las palabras que Felipe dirige a Jesús, son la oportunidad para que Jesús aclare, todavía más, la realidad de su persona: “Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre”, es su respuesta que, equivale a decir: si me conoces a mí, conocerás al Padre. Ergo, Jesús no es solo lo que están viendo sus ojos. Jesús es el rostro humano de Dios. De ahí que conocerlo a Él, es conocer a Dios, conocer al Padre. El modo de actuar de Jesús, revela el modo de actuar de Dios. Cuando vemos sus obras de amor en el evangelio estamos descubriendo que de ese mismo modo actúa Dios. Pedro, muchos más años después, lo plasmará en una frase que define perfectamente a Jesús: Alguien “que pasó haciendo el bien”. Ese es Jesús, el rostro humano de Dios.

El evangelio de hoy es un buen recuerdo para acrecentar nuestro deseo de conocer más a Jesús. Un Jesús que no es otro que Dios hecho hombre.


Poder seguirlo, ser capaces de imitarlo, es una gracia de la que todos podemos sentirnos agradecidos. Para ello, confiemos de verdad puesto que Él no la niega a nadie.

Buenos días.




Martes 9 de mayo

Buenos días a todos. Comenzamos este ratito de oración, en el nombre del PAdre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén. 

Hoy vamos a mirar a María:



Comenzamos recordando cómo es María.

1) María no lleva corona, ella es sencilla y humilde, mira el interior. 

2) La cara de María es serena y tranquila, y en su boca, muestra una sonrisa amable porque es feliz junto a su hijo.

3) María tiene al niño en sus brazos, lo cuida, lo protege porque Jesús es lo más importante para ella.

4) El niño, tiene los ojos cerrados, está tranquilo en los brazos de su madre, porque en ningún lado se está mejor que con ella.

Gracias María por decir Sí.                                                                                                                                          
 
Te pedimos que nos enseñes a ser sencillos y buenos. 
Siempre dispuestos a ayudar.