Hoy vamos a pararnos, y pensar sobre la posibilidad de darnos segundas oportunidades, de saber para qué hacemos las cosas, de dedicarle tiempo a lo que verdaderamente importa, para poder “dar fruto”.
¿Has experimentado alguna vez, que alguien te dé una segunda oportunidad, para cambiar algo que habías hecho mal? ¿Cómo te sentiste cuando te la dieron?
Y tú, ¿sueles dar más oportunidades a la gente que te rodea? ¿puedes contar alguna situación concreta en que lo hayas hecho?
Hoy Jesús nos enseña que Dios nos da oportunidades, pero también quiere, que nosotros como él, demos oportunidades a la gente que nos rodea.
Cuando lo hayas pensado, quédate en silencio sintiendo que Jesús está esperando a que des fruto también, en aquello que te cuesta más hacer. Él sabe que puedes conseguirlo y quiere protegerte y acompañarte.
Padrenuestro.