Buenos días a todos.
Martes 11 de mayo
Evangelio del 11 de mayo
Jn 16, 5-11
Jesús les dijo: «Ahora me voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: ‘¿Adónde vas?’ Sino que, por haberos dicho esto, la tristeza os ha llenado el corazón. Sin embargo, lo que os digo es la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Defensor. En cambio, si me voy, os lo enviaré. Y cuando venga, dejará convicto al mundo con la prueba de un pecado, de una justicia, de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me veréis; de una condena, porque el Príncipe de este mundo está condenado».
Espíritu de Dios en el hombre.
Dicen que si escucho muy dentro
ahí habitas.
Más dentro que el miedo o el coraje.
Más profundo que la risa o la lágrima.
Más mío que la certeza o la duda.
Más amor que el más tierno abrazo.
Dicen que tu voz arrulla los vacíos
y tu silencio acalla los ruidos.
Dicen que sacias el hambre
de quien no sabe,
de quien no tiene,
de quien no puede,
de quien no llega…
Y vuelcas, en mí, palabras de evangelio
y justicia, de perdón y paz,
de llamada y envío, de encuentro…
nombres que en toda lengua se entienden.
Agua fresca en la garganta reseca,
rescoldo de una Vida
que se niega a rendirse,
serenidad en la hora crítica,
tormenta en la historia insípida,
puente que salta abismos imposibles…
… haciendo de mi casa pequeña
la mansión de un Dios.
(José María R. Olaizola sj)
Martes 11 de mayo
“¡Sí!”
María siempre dijo “sí” a lo que Dios quería de Ella. ¿Os acordáis el día en que se le apareció el ángel y le preguntó de parte de Dios si quería ser la Madre de Jesús? ¿Qué contestó Ella? “Aquí está la esclava del Señor”, o en otras palabras “¡Sí!”.
A veces nuestro “Sí” no es como los de la Virgen. A veces nuestra madre o el profesor nos pide algo, nosotros decimos “sí” pero luego no lo hacemos. Algunos de nuestros “sí” son de “mentirijilla”.
Rezamos a María:
Madre, enséñame a decir un “sí” valiente a Dios, como el tuyo. Que mi “sí” sea sincero, auténtico.
Evangelio del 10 de mayo
Jn 15, 26-27; 16, 1-4
Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando venga el Defensor, el Espíritu de la verdad que yo os enviaré de parte del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque habéis estado conmigo desde el principio.
Os he dicho todo esto para que no falléis. Os expulsarán de la sinagoga. Llegará un tiempo en que quien os mate piense que está dando culto a Dios. Y esto lo harán porque no conocen ni al Padre ni a mí. Os he hablado de esto para que, cuando llegue el momento, os acordéis de que os lo había dicho».
Ven, espíritu de Dios
A veces, me canso de tanta mentira.
Envíame tu Espíritu de verdad.
A veces, me cuesta dar la cara por ti.
Envíame tu Espíritu de valentía.
A veces, me pueden las sombras.
Envíame tu Espíritu de luz.
A veces, siento que me ahogo.
Envíame tu Espíritu de vida.
A veces, tengo miedo.
Envíame tu Espíritu de fortaleza.
A veces, no sé para dónde tirar.
Envíame tu Espíritu de consejo.
Acompáñame en mis travesías
con tu impulso y tu aliento.
Ven, Espíritu de Dios.
(Fermín Negre)