Miércoles 2 de diciembre


Historia de la navidad.ppt


Cuando Jesús estaba a punto de nacer, José y María tuvieron que viajar, para ir a su ciudad, donde ellos habían nacido.


Estaban muy preocupados porque el viaje hacia Belén, era largo y agotador, ya que su medio de desplazamiento, era ir encima de un burro. Y en unas condiciones de pobreza y gran humildad. Sin embargo decidieron hacerlo, confiando en que Dios y sus ángeles, les cuidarían en el viaje.


Como ellos, también habían llegado una gran cantidad de gente a esta pequeña ciudad, y resultó muy difícil encontrar un lugar para pasar la noche. Fueron de puerta en puerta, buscando algún sitio para quedarse, pero lamentablemente no encontraron ninguna posada disponible (las posadas, eran los “hoteles” antiguos). 

María y José fueron personas muy humildes, que también necesitaron ayuda.

José y María, no encontraron un lugar donde hospedarse. 


¿Hay niños o gente que necesite nuestra ayuda? 

¿Queréis ayudarles? ¿Le abrimos nuestro corazón, y los acogemos con nuestra respuesta de amor y entrega?

Nos preparamos en este Adviento, para acoger a María y a José. Ellos, lo pasaron mal, estuvieron tristes… cuando en este momento determinado, la gente no les dio un lugar para dormir. Pero nosotros no queremos ser así.

 Vamos a acoger en nuestro corazón, a la gente necesitada, 

que está “llamando a nuestras puertas”. 

Y les podemos ayudar…

Lectura del 1 de diciembre

Is 11,1-10

Martes 1 de diciembre

RECURSOS PARA EL ADVIENTO CON NIÑOS. ~ PARROQUIA DE AGÜIMES-GRAN CANARIA

ADVIENTO

Es un tiempo de espera, un tiempo de preparación para la llegada de alguien muy importante. Recordáis la oración de ayer; Dios tenía un sueño. Y ese sueño, era nacer entre nosotros. Pero, ¿estamos preparados? ¿estáis despiertos por si nos llama en cualquier momento?

 

En nuestro día a día, nos llegan llamadas; tienes que, catálogos de juguetes, necesidades diarias en nuestra familia… Recibimos miles de notificaciones y alarmas.

Y en medio de todo esto, Dios quiere nacer en nosotros, pero su voz queda un poco apagada, escondida entre tanto ruido.





OS INVITAMOS EN ESTE TIEMPO A SILENCIAR TODO LO POSIBLE, LAS ALARMAS DE LA RUTINA, Y A SUBIR A TODO VOLUMEN, ESAS ALARMAS QUE NOS RECUERDAN LAS LLAMADAS DE DIOS, LAS QUE NOS ACERCAN A ÉL.

Lectura del 30 de noviembre


Isaías 2, 1-5