21 marzo

Juan 9, 1-6.9.13-17.34-38:

Jesús le preguntó: Crees tú en el Hijo del hombre?". El ciego contestó: "Y quién es, Señor, para que crea en Él?". Jesús le dijo: "Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es". Él dijo: Creo, Señor". Y se postró ante Él".


Los que tenemos el regalo de poder ver la luz, los colores, las cosas, las personas... es imposible que nos hagamos idea de lo que es ser ciego de nacimiento. 

El ciego de nacimiento no conoce los colores, no conoce la luz, no sabe exactamente qué es un hombre, ni qué es un árbol, ni qué es un pájaro ni una montaña...

El ciego de nacimiento que comienza a ver después de que Jesús le untara barro en los ojos, se siente como si de nuevo Dios lo hubiera creado.

Deja hoy que Jesús también toque tus ojos para que quite la niebla que  enturbia tu fe. 

Póstrate ante Él. Él sabe crear la luz donde existe la tiniebla. Él sabe quitar la oscuridad y hacer de tí una nueva persona.

Que en este cuarto domingo de Cuaresma el Señor haga de tí una nueva criatura para que llegues a gozar plenamente de la Pascua que se aproxima.

Buenos días.


Lunes 20 de marzo

Buenos días a todos, ¿qué tal el fin de semana?, podemos compartirlo con nuestros compañeros.

Hacemos un momento de silencio para calmarnos y poder comenzar la oración. Respiro 1...2...y 3 veces. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.


- ¿Qué ha ocurrido en el vídeo?

- ¿Te esfuerzas cada día aunque no tengas ganas de hacerlo?

- Cuando después de un gran esfuerzo, consigues la meta que buscabas. ¿Cómo te sientes?

- Si por el contrario, no te esfuerzas y como consecuencia, no lo consigues. ¿Cómo te hará sentir?

                                                                    EL ESFUERZO


- ¿Qué es el esfuerzo o esforzarse?

- En este último vídeo, ¿se esfuerza la niña?

- En caso afirmativo, ¿por qué lo sabes?

- ¿Ha cambiado tu forma de pensar sobre la importancia del esfuerzo diario tras ver el vídeo?

Padrenuestro.








20 de marzo


 Lucas 18, 9-14:

"El fariseo, erguido, oraba así en su interior: ¡oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano... El publicano, en cambio, sólo se golpeaba el pecho diciendo: ¡oh Dios!, ten compasión de este pecador".


Todos llevamos dentro una dosis de fariseo y otra dosis de publicano.

Lo que dentro llevo de fariseo me lleva a creerme superior a los demás, me lleva al orgullo, al desprecio de los otros, a pensar que me puedo salvar por mis propias fuerzas y con el mérito de mis propias obras.

Nuestro sentimiento de publicano me lleva a la humildad, a reconocerme pecador y a no confiar en mis propias fuerzas.

La actitud farisea siempre estará mal y la actitud del publicano no siempre estará bien.

Está bien reconocer lo que somos, pero reconociendo al mismo tiempo que somos hijos de Dios y que para Él somos muy apreciados y muy queridos. 

Nuestra misma debilidad ha de lanzarnos a la alegría y al optimismo. 

Soy hijo de Dios y mi Padre me quiere y también ama mi debilidad con infinita misericordia. 

Y también con infinita misericordia perdona mi pecado.

Buenos días.

17 de marzo

Lucas 11, 14-23:

"El que no está conmigo, está contra mí; el que no recoge conmigo, desparrama". 


Con frecuencia intentamos compaginar nuestra vida de seguimiento de Jesús con el seguimiento de otros "señores". 

Queremos estar con Jesucristo y recoger con Él, pero también caemos en la tentación de estar en asuntos muy contrarios a Él e intentar también sacar provecho de ellos. 

Lo que pasa es que con Jesús no caben medias tintas. Él nos lo dice muy claro.

Tú quieres fundamentar tu vida en roca sólida y firme. 

Tú quieres recoger auténticos frutos de vida. 

Tú no quieres que tu vida se diluya y se pierda inútilmente. 

Tú no quieres que tu vida se recoja en cisternas agrietadas. 

Pues acércate a Jesús. Recogiendo con Él, no estás desparramando. Estás construyendo en firme y estás recogiendo vida verdadera. Busca hoy la manera de recoger con Jesús y no desparramar ningún momento de este día. 

Buenos días.