16 de noviembre

 Lucas 17, 1-6:

"Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte "lo siento", lo perdonarás".

"Si tu hermano te ofende siete veces en un día, lo perdonarás". Siete veces en la biblia, quiere decir siempre.
Si ya nos cuesta perdonar una sola vez, ¡cuánto más el perdonar siempre!.
Necesitamos estar abiertos a la generosidad que brota de la fe en la misericordia del Padre para perdonar a fondo perdido y de todo corazón.
Para no decir nunca eso de "yo perdono pero no olvido".
Dios no perdona borrando lo escrito o rompiendo los papeles, sino que perdona siempre quemando y destruyendo el pecado.
Nunca podemos permitir que el rencor o la ausencia de perdón se apoderen de nuestra vida. Cuando esto ocurre, vivimos con una carcoma por dentro que nos impide ser felices. Cuando abrimos el corazón a la comprensión, a la acogida y al perdón, renace en nosotros la alegría del Evangelio de Jesús. Experimentamos la gratuidad de su misericordia y vemos que se llenan de gozo los caminos de nuestras relaciones con los demás.
Que el día y la semana que comienzas sean muy felices para tí perdonando siempre a los hermanos "hasta setenta veces siete".
Buenos días.


Martes 15 de noviembre

Comenzamos este ratito de oración en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.


- ¿La mamá de Ángela dónde la llevó?

- ¿Qué necesita Ángela?

- Con ellas verás todo lo mejor le dijo la especialista a Ángela. ¿Ella quería llevarla?

- Sin embargo, con ellas puestas, ¿qué descubre de los demás?

- ¿Cómo se sintió al final? 

Jesús, gracias por nuestras señas y profes que se esfuerzan por darnos la mejor educación, por hacer las clases divertidas y ayudarnos a crecer.

Jesús, gracias por este día tan maravillosos en el que vamos a compartir juegos con otros compañeros del cole.

Jesús, gracias por tus palabras que me ayudan a esforzarme y conseguir todos mis propósitos y compromisos.

Terminamos la oración de hoy rezando el Padrenuestro.

Lunes 14 de noviembre

Buenos días a todos. 

Hazte consciente del momento en el que te encuentras, del día en el que estamos y de lo vivido durante el fin de semana. Disfruta de este ratito con Dios.


Pinocho, Caperucita, Blancanieves, Peter Pan,... 

Si lees sin parar, serás todo aquello que quieras imaginar.

Y tú, ¿Cuántos personajes has sido ya? 
¿Cuál de ellos te ha gustado más?
¿Repetirías alguno? ¿Por qué?

Durante esta semana vamos a estar muy atentos tal y como hace Jesús y María con nosotros, nos cuidan cada día y nosotros trataremos de ayudar también.


Terminamos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

14 noviembre

 Lucas 12, 13-21:

"Guardaos de todas clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes... Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios".

Vivimos inmersos en el consumo y en el tener. Acumulamos cosas y más cosas. No sabemos vivir si no estamos rodeados de todo aquello que nos proponen los medios de comunicación, la publicidad o la moda. Queremos ser ricos para disfrutar de todo lo que la riqueza puede proporcionar.
Pero todo eso, como todo lo humano, es efímero y se puede quebrar y romper en cualquier momento.
La sabiduría del evangelio de hoy nos invita a ser ricos ante Dios. Y la riqueza que Dios valora y quiere es precisamente nuestra pobreza. Que sepamos valorar ante todo y sobre todo su amor, su cariño, su cercanía, su perdón, su gracia, su bondad, su misericordia...
Esta es la riqueza que nadie ni nunca nos podrán arrebatar.
Llénate de la riqueza de Dios que es la única riqueza que te puede enriquecer para siempre.
Buenos días.