Viernes 5 de febrero

Saludamos y damos los buenos días, a las seños y a los compañeros con los que nos hemos reunido, y a Dios nuestro Padre.

Al comenzar la mañana te abro mi corazón,

para que siempre escuche, lo que me propones Señor.



  • ¿Qué ocurre en el cuento?

  • ¿Cómo era el patito? ¿Por qué tardó tanto en salir del huevo?

  • ¿Qué le decían los demás? ¿Eso está bien?¿Cómo se sentía el patito?

  • ¿Es importante cómo somos por fuera? ¿O lo importante es cómo somos por dentro?



Todos somos diferentes. La belleza depende de quien la mire.   Jesús nos enseña que a las personas no hay que juzgarlas por su físico, si no por su corazón. Y en sentimientos, sí que somos todos diferentes.

Vamos a ayudar a aquellas personas que se sientan mal, por algo que no les guste, de su aspecto físico. Como haría Jesús.

Para lograrlo, le pedimos fuerzas a nuestra Buena Madre, rezando un Ave María:

Dios te salve María…


Evangelio del 5 de febrero


Mc 6, 14-29

Jueves 4 de febrero

Saludamos y damos los buenos días, a las seños y a los compañeros con los que nos hemos reunido.


Hoy nos vamos a adentrar en un corazón. ¿Sabéis qué pasa dentro de nuestros corazones? ¿Creéis que siempre tenemos los mismos sentimientos? Vamos a escucharlo.



Todos tenemos un corazón, en el que habitan muchos y diferentes sentimientos. Pero con algunas emociones, nos sentimos mejor que con otras.

  • ¿Qué emociones son las que os hacen más felices?

  • ¿Qué sentimiento tenéis cuando nos habla Jesús?

  • ¿Qué sentimiento no nos gusta que aparezca? ¿Por qué?

A Jesús le gusta que cuidemos a los demás, les hagamos felices con nuestros gestos de cariño y ayuda. Y si en algún momento, lo olvidamos o no nos gusta alguna situación que veamos, debemos ser capaces de recordar los gestos que nos reconcilian y nos ayudan a mantener nuestros corazones con risas ruidosas y alegres.

Finalizamos la oración, rezando juntos:

UN CORAZÓN LIMPIO

No hay corazón más grande que el tuyo, Jesús.

Es un corazón que acoge y perdona siempre,

un corazón limpio, que nunca piensa mal.

Es un corazón que nos quiere.

¡Así, será nuestro corazón!



Evangelio del 4 de febrero


Mc 6, 7-13