Lunes 25 de enero

 

El tesoro de la paz

Señor: Te damos gracias por las personas hombres que trabajan en paz y por los que construyen un mundo más feliz.
Sin embargo, a menudo vemos en la televisión niños, mujeres y hombres que sufren. Tienen ham-bre, están heridos por la guerra, cazados en sus casas, acribillados por las bombas y los fusiles.
También vemos, a veces, hombres y mujeres que se sacrifican por los que sufren, y les ayudan a aliviarse: luchan contra el mal, sonríen a los que temen y, a los débiles, les infunden aliento y es-peranza.
Señor, cuando se ama de verdad, el sufrimiento es menos pesado de llevar, las injusticias retroce-den y las rencillas se apagan.
Enséñanos a amar, a luchar, a sonreír para que lleguen a nosotros la paz y la amistad, para que florezca la esperanza en el corazón de todos y de cada uno.

                                                                                                            (tomado de www.itakaescolapios.org)

Lunes 25 de enero

Comenzamos la última semana del mes de enero. Una semana en la que la PAZ va a ser lo más importante en nuestras oraciones.



Jesús podría haber escogido a cualquier persona como su amigo. Podría haber intentado ser amigo de personas ricas, de reyes o jueces… pero eligió a personas muy trabajadoras y humildes, que se esforzaban en conseguir lo que querían  aunque a veces no pudiesen pescar mucho. 

Vamos a pensar en nuestros amigos. ¿Qué es lo que más valoramos de ellos? ¿Qué cosas buenas tienen? ¿Nos fijamos más en sus cosas o en lo que nos aportan?

Vamos a darle las gracias Jesús, en silencio, por los amigos que tenemos. 

"Gracias Jesús por ser mi amigo"

Evangelio del 22 de enero


 Mc 3, 13-19

Viernes 22 de enero

Compartir la felicidad

Aladdin es una persona que se encuentra con el regalo de tener tres deseos. Hay un momento, el que todo lo que ha pedido no lo quiere para él solo, sino que quiere compartirlo. Está tan feliz que necesita compartir todo eso con otra persona.

Lo que somos, las cosas buenas que tenemos, … nos harán mucho más felices si somos capaces de compartirlas.

Si soñamos con un mundo diferente, un mundo mejor ¿con quién te gustaría compartir ese mundo?

Cuando te pasa algo bueno ¿a quién tienes ganas de contárselo? 

Piensa en la cosa que más te gusta de lo que tienes ¿eres capaz de compartirla? ¿con quién?

Hoy le pedimos a Jesús que nos ayude a compartir lo que tenemos y también lo que somos. 

Él nos dice siempre que seremos más felices si compartimos entre todos y cada uno recibe lo bueno de los demás.