21 de noviembre

 Lucas 17, 20-25:

"El Reino de Dios no vendrá espectacularmente".

"Sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos".
Con el corazón ve una madre el corazón de su hijo.
Con el corazón ven los enamorados el corazón que le enamora.
Con el corazón ve un amigo el corazón de su amigo.
"El Reino de Dios está dentro de vosotros".
El Reino de Dios, como todo lo esencial, como todo lo importante, comienza y está en el corazón de cada persona.
El Reino de Dios está en tu corazón.
Cuando hoy reces el Padre Nuestro y digas "venga a nosotros tu Reino", mírate el corazón.
Examina qué hay en él.
En la medida en que esté lleno de amor, de gratuidad, de perdón, de alegría, de generosidad, de entusiasmo... en esa misma medida estará dentro de tí el Reino de Dios. Sin fuegos artificiales, sin grandes espectáculos, sin cosas asombrosas.
El Reino de Dios estará en tu corazón en la medida en que tu corazón se vaya llenando de Evangelio.
Y también desde tu corazón se irá extendiendo y propagando por el mundo.
Que hoy contagies mucho el fuego del Reino de Dios. 

Buenos días.


Jueves 17 de noviembre

Buenos días a todos, comenzamos este ratito de oración en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.


- ¿Cómo es Valeria?
- ¿Qué descubre un día que le inquieta?
- ¿Por qué intenta evitar la sombra?
- Un día se cansa de huir, y ¿qué le ocurre a esa sombra?

Todas las personas sentimos miedo, sorpresa, alegría, tristeza, nervios, rabia, calma,... en diferentes situaciones. Jesús también pasó por todos esos sentimientos, y le hicieron ser tan especial, por la forma en la que pasó por ellos.

Padrenuestro.

17 de noviembre

 Juan 2, 13-22:

"¡No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre!".

Los contemporáneos de Jesús habían convertido en un lugar de comercio lo que estaba destinado a ser lugar de encuentro con Dios.
Jesús no soporta esta mentira y aprovecha la ocasión para enseñarnos cuál es el verdadero templo de Dios.
Y nos dice claramente que el verdadero templo de Dios es el corazón de cada ser humano.
Y cuántos vendedores del ser humano encontramos en nuestros días:
- Traficamos con la persona humana ya desde el seno materno y ni siquiera la dejamos nacer.
- Traficamos con los niños explotándolos de mil maneras.
- Traficamos con la mujer y con el hombre privándoles de lo más elemental e incluso de su dignidad de personas.
¿Qué diría y cómo actuaría Jesús ante todo esto?.
Tú eres hoy la boca y las manos de Jesús.
Grita fuerte el grito de Jesús: ¡No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre!".
Y actúa también en consecuencia.
Buenos días.