Lunes 14 de marzo

Buenos días, ¿qué tal ha ido el fin de semana? en este momento, podemos compartirlo con todos.

Decimos juntos: "En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén. Comenzamos nuestro ratito con Jesús, cerramos nuestros ojos, nos vamos quedando quietos y le saludamos: "Jesús, buenos días, quiero hablar contigo, quiero escucharte..."


María, hoy tras mirar a estas personas que hacen el bien, teniendo siempre en cuenta a los demás.

Te damos gracias por sus corazones, ya que comprenden que debemos ayudarnos para conseguir un mundo mejor y más feliz.

Nosotros queremos cambiar todo lo que hace que no seamos amigos unos de otros. Queremos un mundo donde todos podamos vivir.

DIOS TE SALVE MARÍA.


¡Feliz semana!







Evangelio del 14 de marzo

 


Lc 6, 36-38

Viernes 11 de marzo

Comenzamos el día juntos con un momento de oración. Para ello, respiramos tranquilamente y nos relajamos. Nuestro amigo Jesús está aquí y ahora con nosotros, sentado a nuestro lado.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Muchos hemos estado malitos y malitas y sabemos que lo que más nos gusta en esos momentos es recibir cariño y muchos mimos de nuestros seres queridos.

Hoy nos vamos a acordar de todas esas personas que no se encuentran bien por sufrir alguna enfermedad. 

¿Qué haces cuando estás enfermo o enferma?

Ahora, escucha atentamente:


- ¿Qué te ha provocado este vídeo, te ha emocionado?

- ¿Puede afectar un comentario mal intencionado?

- ¿Todos somos iguales?

- ¿Qué has aprendido de esta historia?

Padrenuestro.



Evangelio del 11 de marzo


Mateo 5,20-26

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil” tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehena” del fuego.

Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».