“Creyentes y no creyentes estamos de acuerdo en que la tierra es una herencia común, cuyos frutos deben beneficiar a todos. Sin embargo, ¿qué pasa en el mundo donde vivimos? La relación entre la pobreza y la fragilidad del planeta requiere otro modo de ejercer la economía y el progreso, concibiendo un nuevo estilo de vida. Porque necesitamos una conversión que nos una a todos. Liberarnos de la esclavitud del consumismo. Este mes te hago una petición especial: Que cuidemos de la creación recibida como un don que hay que cultivar y proteger para las generaciones futuras. Cuidar la casa común” (Papa Francisco, 2016)
MOMENTO DE REFLEXIÓN
¿Qué puedo hacer por el planeta, por pequeño que sea?
ORACIÓN
Oh Dios de los pobres,
ayúdanos a rescatar a los abandonados
y a los olvidados de esta tierra
que son tan valiosos a tus ojos.
Dios de amor,
muéstranos nuestro lugar en este
mundo
como instrumentos de tu cariño
por todos los seres de esta tierra.
Dios de Misericordia,
concédenos recibir tu perdón
y de transmitir tu misericordia en
toda nuestra casa común.
Alabado seas.
Amén.
(Jornada Mundial de la Oración por el cuidado de la Creación, 2016)
Buenos días, comenzamos la oración en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.
Simba es un cachorro de león y su mayor deseo es ser tan valiente como su padre. Pero todo cambia cuando un día, se mete en problemas por desobedecer a su padre. Avergonzado, huye lejos, donde conoce a Timón y Pumba que le ayudan a sobrevivir. Pero llegará el día de volver y ocupar su lugar en el reino. ¿Logrará enfrentar los desafíos?
Para Simba lo más importante era poder llegar a ser como su padre.
Mientras subía a la montaña, Jesús fue llamando a los que él quiso, y se fueron con él. A doce los hizo sus compañeros, para enviarlos a predicar, con poder para expulsar demonios. Así constituyó el grupo de los Doce: Simón, a quien dio el sobrenombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, a quienes dio el sobrenombre de Boanerges –Los Truenos–, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Celotes y Judas Iscariote, que lo entregó.