Martes 26 de octubre

Buenos días, vamos a hacer un momento de silencio, respira tranquilamente y olvídate de todo lo demás. En este momento eres tú. Es ahora... Dios está aquí.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.


En este momento de reflexión vamos a pensar, en silencio, cómo serías tú si no fueras amigo de Jesús. 

Terminamos rezando todos juntos el Padrenuestro, agradeciendo de corazón que Jesús está con nosotros.






Evangelio del 26 de octubre


Lucas 13, 18-21

En aquel tiempo, decía Jesús:

«A qué es semejante el reino de Dios o a qué lo compararé?

Es semejante a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; creció, se hizo un árbol y los pájaros del cielo anidaron en sus ramas».

Y dijo de nuevo:

«¿A qué compararé el reino de Dios?

Es semejante a la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó».

Lunes 25 de octubre

 Empezamos dándole los buenos días a Jesús y a María. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Hoy cantamos a María de una manera muy especial. 


María cuidó de Jesús como todas nuestras mamás cuidan de nosotros, ¿qué cosas bonitas le podemos decir a la Virgen?

Terminamos nuestra oración pidiéndole a María por todas las madres y padres del mundo,


¡Buen día!


Evangelio del 25 de octubre

 Lc 13, 10-17

Jesús estaba un sábado enseñando en una sinagoga, y había una mujer a la que un espíritu tenía enferma hacía dieciocho años; estaba encorvada, y no podía en modo alguno enderezarse. Al verla Jesús, la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad». Y le impuso las manos. Y al instante se enderezó, y glorificaba a Dios.

Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado, decía a la gente: «Hay seis días en que se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado». Le replicó el Señor: «¡Hipócritas! ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar? Y a esta, que es hija de Abraham, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado?»

Y cuando decía estas cosas, sus adversarios quedaban confundidos, mientras que toda la gente se alegraba con las maravillas que hacía.