Evangelio del 7 de junio

 

Mt 5, 1-12

Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros».

Lunes 7 de junio

 ¡Buenos días a todos!

¿Qué tal el fin de semana? ¿Habéis hecho algo especial que queráis compartirlo con los demás?


- ¿Te ha gustado lo acabas de ver?
- ¿Qué has sentido al verlo?

Os invitamos a pensar en una persona especial para ti.


- Si quieres puedes compartir quién es esa persona y qué la hace ser especial.


Padrenuestro.


Viernes 4 de junio

 ¡Buenos días a todos!

Os invitamos a escuchar este cuento:



  • ¿Qué le pasaba al arbolito?
  • ¿A quién le pidió ayuda?
  • ¿Quién le ayudó verdaderamente?
  • ¿Cómo ayudas tú a la naturaleza? ¿A mantener la ciudad y el campo limpio?
 Dios no ha hecho un regalo precioso, nuestro planeta verde. Le damos las gracias por este regalo, prometemos cuidarlo y conservarlo lo mejor que podamos.

Lectura del 4 de junio

 
Sal 145

Alaba, alma mía, al Señor:

alabaré al Señor mientras viva,

tañeré para mi Dios mientras exista.

Que mantiene su fidelidad perpetuamente,

que hace justicia a los oprimidos,

que da pan a los hambrientos.

El Señor liberta a los cautivos.

El Señor abre los ojos al ciego,

el Señor endereza a los que ya se doblan,

el Señor ama a los justos.

El Señor guarda a los peregrinos.

Sustenta al huérfano y a la viuda

y trastorna el camino de los malvados.

El Señor reina eternamente,

tu Dios, Sión, de edad en edad.