21 de marzo

 Buenos días: 

Comenzamos la oración de la mañana EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO, AMÉN.


Jueves Santo, día en el que se instituyó la EUCARISTÍA. Ese día se celebró la primera “Misa” de la historia. 


Jesús, en la ÚLTIMA CENA, compartió su cuerpo y su sangre con todos sus discípulos. Además, les lavó los pies, signo de la grandeza y humildad del Hijo de Dios.


Seamos humildes y grandes de corazón, eso significa anunciar EL REINO DE DIOS.


 



PADRE NUESTRO.


20 de marzo

 Buenos días: 

Comenzamos la oración de la mañana EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO, AMÉN.


Martes de Pasión. Jesús anuncia a sus discípulos que su MISIÓN en la tierra está próxima a finalizar. ÉL ha venido a cumplir la voluntad de su Padre.

El corazón de Jesús está lleno de contradicciones y tiene que ordenar las ideas que pasan por su cabeza, intentando entender por qué uno de los suyos lo ha traicionado.


¿Alguna vez no habéis acompañado a un amigo en alguna dificultad?


Pensemos en la importancia del acompañamiento, sobre todo en momentos difíciles, seamos empáticos y sepamos ponernos en el lugar de los demás.




19 de marzo

 Buenos días: 

Comenzamos la oración de la mañana EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍTITU SANTO, AMÉN.


Continuamos avanzando en la Semana de Pasión, recordando todos los acontecimientos vividos por Jesús y sus discípulos en aquellos días, siempre teniendo muy presente que, RECORDAMOS la muerte de Jesús en la cruz para salvar a la humanidad, pero, sobre todo, lo más importante es que CELEBRAMOS que resucitó y vive para siempre.


Esta es la verdadera esencia, resucitar para no morir nunca más.





No lo olvides: “R” de recordar, pero sobre todo “C” de celebrar.


PADRE NUESTRO.


18 de marzo

Buenos días: 
Comenzamos la oración de la mañana EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍTITU SANTO, AMÉN.
En la recta final de la Cuaresma y a pocos días del comienzo de la Semana Santa, recordamos el amor infinito que Dios nos demostró enviándonos a su hijo para salvar a la humanidad.
El Domingo de Ramos, Jesús fue recibido en Jerusalén, aclamado con palmas y ramos. También nosotros debemos dar la bienvenida a Jesús en nuestras vidas con amor y alegría. 




Después de haber recorrido el camino de la Cuaresma, llegando casi a su final, acojamos a Jesús en nuestros corazones y que de ellos sólo emane la paz, la justicia y el amor al prójimo.

PADRE NUESTRO.