¿Cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo en la cárcel y fuimos a verte?...En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis".
Jesús nos revela que Dios es nuestro Padre y todos nosotros somos hermanos. Nos pide que perdonemos a nuestro prójimo, a nuestro hermano, hasta setenta veces siete, es decir, siempre. Y que nuestro amor al prójimo se debe extender hasta el enemigo. Bien sabemos que Jesús no solo nos dijo esto con sus palabras sino que lo vivió con total intensidad. Por eso, nos puedo decir: “Amaos unos a otros como yo os he amado”
“Al atardecer de la vida, te examinarán del amor".
Y en ese “examen” La única pregunta va a versar sobre el amor, nos van a examinar de amor, del amor concreto a nuestros hermanos. Y en una nueva pirueta amorosa de Jesús hacia nosotros, para que nos animemos a amar a nuestros prójimos, a nuestros hermanos, se va a identificar con ellos. De tal manera que lo que les hagamos a ellos lo va tener como hecho a él.
"Si eres Hijo de Dios, dile a estas piedras que se conviertan en panes... Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo... Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo".
Tenemos muy recientes la celebración de los carnavales. En las fiestas del Carnaval, usamos máscaras, caretas y disfraces.
De alguna forma, intentamos mentir acerca de lo que somos o, dicho de otra forma, intentamos encubrir nuestra persona detrás de una careta, una máscara o un disfraz.
Pues esto es lo que intenta hoy hacer el diablo con Jesús: le ofrece la careta del TENER, la máscara del PODER y el disfraz del TRIUNFAR.
Pero Jesús no accede a ninguna de estas tentaciones. Lleno del Espíritu Santo, tiene muy claro cuál es su misión y el modo de realizarla.
Durante esta Cuaresma pide el Espíritu de Jesús para que no te dejes engañar por la tentación y también tengas claro cuál es tu misión y cómo la puedes realizar.
Que nunca cedas a la tentación del TENER, del PODER y del TRIUNFAR.