Jueves 10 de noviembre

Buenos días a todos, comenzamos este ratito de oración en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Escuchamos con atención:


Todos tenemos cualidades para estudiar, para ayudar a los demás, para imaginar, para alegrar a los otros. Cerramos los ojos y pensamos...¿Qué cualidades o capacidades me ha dado Dios? Compartimos

Gracias Dios, por todo las cualidades que me has regalado.

Quiero que sirvan de verdad, y hacer un mundo mejor.

Y seguir a Jesús haciendo el bien.

Padrenuestro.







10 noviembre

 Mateo 11, 25-30 :

"Has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla".

Siempre ponemos como modelo de sencillez la sencillez de un niño.
Un niño siempre está dispuesto a aplaudir porque todo le parece admirable.
Sin expresarlo y sin saberlo expresar, vive en el agradecimiento porque se siente débil y pequeño.
Confía en toda aquella persona que le muestra cariño porque tiene un corazón abierto a la cercanía.
Tengas la edad que tengas intenta vivir en la sencillez de corazón.
Alégrate en y con los demás. Agradece todo bien que recibas y de cualquier clase que sea. Confía en Dios y en los demás y, sobre todo, ten un corazón abierto y sencillo como el de Jesús para derramar siempre cariño.
Buenos días


Miércoles 9 de noviembre

 Damos los buenos días a Jesús, le saludamos y comenzamos unidos a Él este momento de oración: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén. 

¿Qué es la felicidad?

El gran deseo de Jesús es que vivamos felices. Y una manera de ayudarle, es intentar que la gente que está a nuestro alrededor esté feliz. es más fácil de lo que parece.

No te ha pasado alguna vez que después de hacer un favor a alguien, de ser generoso o ayudar, nuestro corazón se siente calentito, con un cosquilleo con gozo. Es que nuestro corazón se hace gigante y es más feliz.








Martes 8 de noviembre

Buenos días, ¿cómo va la semana?, ¿venimos con ganas y fuerzas para disfrutar de un emocionante día?

Como cada día, empezamos nuestra oración saludando al Señor: en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Respiramos profundamente, relajando los músculos y me pongo en tus manos, Jesús.

 Jesús nos pide estar atentos y atentas hay muchas cosas que se nos pueden escapar. Es así de sencillo, estar en la vida como el teléfono; listo, cargado, para ver cualquier mensaje que podamos recibir.

En la vida de Jesús, siempre hubo una persona que estaba atenta y preparada, humilde. Aunque no entendiera todo, María siempre decía Sí. ¡Ojalá fuéramos un poco más como ella!

Finalizamos con esta canción, pensando en parecernos más a ella, para estar atentos a quien nos necesite.


¡Buen día!