Martes 26 de abril

Comenzamos un nuevo día con la ilusión de disfrutarlo. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Imagina que tienes 30 segundos para sacar de tu casa las 3 cosas más valiosas, luego todo se destruye. 
¿Qué elegirías? (piénsalo, no lo compartas)


Muchas personas ya han visto el vídeo en otras ocasiones, pero hoy vamos a ir un paso más allá. 

Si hemos estado atentos al vídeo, ¿hay diferencias entre las cosas que salvarían los adultos y los niños?

- En caso afirmativo, ¿qué tipo de cosas eligen los adultos?, ¿y los niños?


Padrenuestro.




Evangelio del 26 de abril. Fiesta de San Isidoro


San Mateo 5,13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»

Lunes 25 de abril

Buenos días a todos. ¿Qué tal te ha ido el fin de semana? Vamos a guardar un momento de silencio para recordarlo. 

Respira profundamente y ahora olvídate de todo lo demás. DIOS ESTÁ AQUÍ.

Dar las gracias.


- ¿Eres una persona que suele dar las gracias?
- ¿Crees que es importante dar las gracias? ¿Por qué?

Terminamos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.




Evangelio del 25 de abril. Fiesta de San Marcos


 San Marcos 16,15-20

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»

Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.