Miércoles 9 de marzo

Hacemos un momento de silencio, sabiendo dónde estamos, de nosotros mismos. No estamos solos. 

Dios está aquí y ahora está con nosotros.


-¿Cuándo has sido la última vez que ayudaste a alguien?
- ¿Y a última vez que alguien te ayudó a ti?


Padrenuestro.







Evangelio del 9 de marzo


Lucas 11,29-32

EN aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús,

y él se puso a decirles:

«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.

La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

Martes 8 de marzo

Hoy martes, celebramos el día internacional de la mujer, por este motivo os invitamos a ver el siguiente vídeo:


Además, vamos a rezar juntos el padrenuestro estando especialmente atentos, en el momento en que decimos: "Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden". Y le pedimos valentía, para que hoy mismo, pidamos perdón a quien le causemos algún dolor o sufrimiento, así como perdonar a aquellos que nos hayan causado algún malestar.

Padrenuestro.

Antes de terminar la oración, vamos a pensar lo siguiente: "Todos estamos llamados a perdonar a los que nos ofenden, y a perdonar a aquellos que nos causen dolor", pero...

- ¿A quién tienen que perdonar en el vídeo que acabamos de ver?

- ¿Y el niño que causa dolor, conseguirá perdonarse a sí mimo?






Evangelio del 8 de marzo


Mateo 6,7-15

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros orad así:

“Padre nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu nombre,

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,

danos hoy nuestro pan de cada día,

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal”.

Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».