Hoy martes, celebramos el día internacional de la mujer, por este motivo os invitamos a ver el siguiente vídeo:
Además, vamos a rezar juntos el padrenuestro estando especialmente atentos, en el momento en que decimos: "Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden". Y le pedimos valentía, para que hoy mismo, pidamos perdón a quien le causemos algún dolor o sufrimiento, así como perdonar a aquellos que nos hayan causado algún malestar.
Padrenuestro.
Antes de terminar la oración, vamos a pensar lo siguiente: "Todos estamos llamados a perdonar a los que nos ofenden, y a perdonar a aquellos que nos causen dolor", pero...
- ¿A quién tienen que perdonar en el vídeo que acabamos de ver?
- ¿Y el niño que causa dolor, conseguirá perdonarse a sí mimo?
«Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros orad así:
“Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,
danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal”.
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».
Comenzamos el día juntos con un momento de oración.
Para ello, cerramos los ojos, tomamos aire por nuestra nariz y lo soltamos lentamente por la boca. Nuestro amigo Jesús está aquí y ahora con nosotros, sentado a nuestro lado. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.
Terminamos rezando juntos la siguiente oración:
Jesús, ayúdanos a mirarnos nuestro interior, porque hay cosas que debemos cambiar.
A veces somos poco cuidadosos con nuestro entorno.
Te pedimos, Jesús, que cambies nuestro corazón para que sepamos querer y cuidar a nuestro Planeta, nuestra casa.
«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones.
Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras.
Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha:
“Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.
Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a yerme”.
Entonces los justos le contestarán:
“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”.
Y el rey les dirá:
“En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.
Entonces dirá a los de su izquierda:
“Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”.
Entonces también estos contestarán:
“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”.
Él les replicará:
“En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”.
Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna».