Evangelio del 26 de enero


Marcos 4, 1-20

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al mar. Acudió un gentío tan enorme, que tuvo que subirse a una barca y, ya en el mar, se sentó; y el gentío se quedó en tierra junto al mar.

Les enseñaba muchos cosas con parábolas y les decía instruyéndoles:

«Escuchad: salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otra parte cayó entre abrojos; los abrojos crecieron, lo ahogaron, y no dio grano. El resto cayó en tierra buena: nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno». Y añadió:

«El que tenga oídos para oír, que oiga».

Cuando se quedó a solas, los que lo rodeaban y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas. Él les dijo:

«A vosotros se os ha dado el misterio del reino de Dios; en cambio a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que “por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y sean perdonados”». Y añadió:

«¿No entendéis esta parábola? ¿Pues, cómo vais a conocer todas las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero, en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la simiente como terreno pedregoso; son los que al escuchar la palabra enseguida la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes y, cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumben. Hay otros que reciben la semilla entre abrojos; éstos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la semilla en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno».

Martes 25 de enero

Buenos días a todos, vamos a por otro día para seguir con esta semana. ¿Has sonreído en lo que llevas de mañana? PUEDES HACERLO AHORA.

Respiro profundamente, relajo mis músculos y me pongo en tus manos, Jesús. Comenzamos este momento en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.



Le decimos a Jesús en el día de hoy... CONMIGO PUEDES CONTAR

Él te quiere a ti, os quiere a vosotros para ayudar a todas las personas que os rodean. Somos especiales, somos elegidos y me toca responder.

Padrenuestro.







Martes 25 de enero

Semana de la paz

PARA LEER

“El progreso de la condición humana requiere inapelablemente

que exista gente que se sienta en el fondo feliz

en gastar su vida al servicio del progreso humano”.

(Pepe Múgica, expresidente de Uruguay)

CANCIÓN



MOMENTO DE REFLEXIÓN

¿Alguna vez he sido capaz de levantar mi voz por algo que ha sido injusto?

¿Qué sucede en el mundo que no me gusta?


ORACIÓN

Te pedimos señor para que nos des siempre todo lo que

tú sabes que necesitamos. Para que confiemos en que tus

planes sean mejores que los nuestros y cambies nuestras vidas.

(tomado de www.itakaescolapios.org)

Evangelio del 25 de enero


Marcos 16,15-18

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»