Buenos días, comenzamos la oración en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.
Vaiana es una joven a la que le encanta el mar y su papá es marinero. Cuando los marineros de su aldea no pueden pescar ningún pez y todas las cosechas fallan, emprende una misión en el mar para salvar al pueblo.
Cuando tenemos problemas, nos hemos equivocado, una pelea con tu hermano o algún compañero, no nos salen las cosas bien, estamos tristes… podemos afrontarlo de muchas formas. Vaiana quiere enseñarnos que una de esas formas es ver las cosas buenas que tenemos para afrontar así mejor los problemas.
Vamos a decir en voz alta aquellas cosas, personas o momentos que nos gustan, que nos hacen felices en nuestros días.
En silencio, le damos las gracias a Jesús por todo lo bueno que tenemos en nuestra vida, porque es el regalo que Él nos da para ser felices.
Jesús entró otra vez en la sinagoga y había allí un hombre con parálisis en un brazo. Estaban al acecho para ver si curaba en sábado y acusarlo. Jesús le dijo al que tenía la parálisis: «Levántate y ponte ahí en medio». Y a ellos les preguntó: «¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?» Se quedaron callados. Echando en torno una mirada de ira, y dolido de su obstinación, le dijo al hombre: «Extiende el brazo». Lo extendió y quedó restablecido.
En cuanto salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él.
Buenos días a todos, comenzamos la oración en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.
Tarzán es un niño abandonado en la selva. Debido a esto, una manada de gorilas lo adopta y lo cría como uno más. Al principio, hay algunos que piensan que no podrá ser como ellos, pero durante toda su vida vive con ellos. Tarzán aprende a saltar entre los árboles, columpiarse entre lianas y es capaz de enfrentarse a cualquier animal salvaje para defender a su familia.
¿Qué cosas te parecen difíciles? En el cole o en casa...
¿Crees que eres capaz de poder superar esa dificultad?
Un sábado, Jesús atravesaba un sembrado; mientras andaban, los discípulos iban arrancando espigas. Los fariseos le dijeron: «Oye, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?» Él les respondió: «¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre? Entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes presentados, que solo pueden comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros».
Y añadió: «El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado».