Martes 21 de diciembre

 Buenos días a todos, comenzamos la oración en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

¡Qué poquitos días quedan para que termine el trimestre! Disfrutemos juntos de todo lo que hemos aprendido.

Hoy venimos con mucha ilusión al cole, porque vamos a tener una visita muy, muy especial.

¿Tenéis una familia que os quiere, cuida y protege?

¿Tenéis amigos con los que compartís juegos, alegrías e ilusiones?

¿Tenéis un cole con profesores que os enseñan muchísimo?

Tenemos un mensaje muy importante: (cortar vídeo en el minuto 1:27)


Los reyes magos nos piden que sigamos siendo buenos y responsables. 
Y sobretodo, "QUÉ NUNCA PERDÁIS VUESTRA SONRISA".


Padrenuestro.




Evangelio del 21 de diciembre

Lucas 1,39-45

En aquellos días, María se levantó y puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y, levantando la voz exclamó:

«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».

Lunes 20 de diciembre

Buenos días a todos, comenzamos la última semana de diciembre en el colegio antes de la llegada de la  Navidad. 

Empezamos la oración en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.


Para terminar este ratito vamos a escuchar la siguiente canción:



En esta cuarta semana de Adviento, nos centramos en la importancia de nuestra Buena Madre María.

Padrenuestro.


Evangelio del 20 de diciembre

Lucas 1,26-38

En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazarat, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

Él ángel, entrando en su presencia, dijo:

«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:

«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Y María dijo al ángel:

«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?»

El ángel le contestó:

«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido en hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible”».

María contestó:

«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».

Y el ángel se retiró.